Cuando en el Mediterraneo se intercambiaban mercancías e ideas existía una lengua franca, llamada Sabir o Petit Mauresque, que se hablaba en todo el Mediterraneo y que siguió hablandose desde el Medioevo hasta principios del siglo XX.
Era una lengua que ponía en contacto los comerciantes europeos con los turcos y los árabes. De este encuntro, y de la mezcla de lenguas de poblaciones diferentes, nacía una lengua nueva que les permitía en aquel entonces comunicar: el Sabir o PICCOLO MORESCO era la expresión más concreta y duratura del intercambio entre estas poblaciones.
En esta misma perspectiva, la del intercambio entre idiomas y culturas, nació PICCOLO MORESCO, Servicios Lingüísticos e Iniciativas Culturales que se ha convertido en poco tiempo en un punto de referencia para todos lo que comparten la idea de que las lenguas y las culturas pertenecen sólo a los que de ellas hacen tesoro…
